La comisión de un crimen inhumano conmueve a la ciudad de Necochea
La ciudad de Necochea aún se recupera del impacto que causó la noticia del homicidio de Mathías Fontela, un joven que fue perseguido y asesinado brutalmente en la vía pública. La madre de la víctima, Miriam, habló sobre el momento que atraviesa su familia y exigió que el crimen no quede impune. “La vida nos sorprendió con algo que no es natural: la muerte de un hijo, y menos de la manera en que murió Matías”, expresó conmovida.
Miriam describió un ataque de ferocidad inusitada. Según los datos de la autopsia que trascendieron, el joven sufrió pérdida de masa encefálica y traumatismos de cráneo brutales. “A mi hijo lo lapidaron. Lo corrieron ocho cuadras; en ese trayecto tenés tiempo de darte cuenta de que lo que estás haciendo está mal. Fue a traición y con ensañamiento”, relató. La madre de la víctima destacó la ferocidad con la que su hijo fue agredido, lo que ha levantado preguntas en la comunidad sobre la situación de seguridad en la ciudad.
La investigación se desarrolla en la Justicia Penal Juvenil
Debido a la participación de menores de edad en el crimen, la causa es llevada adelante por la Fiscalía Penal Juvenil. Hasta el momento, el mapa judicial del caso se encuentra de la siguiente manera: Un joven de 16 años ha sido dictada la prisión preventiva y está imputado por “Homicidio agravado por el concurso de dos o más personas, ensañamiento y alevosía”. Otros imputados mayores también están bajo investigación, mientras que dos imputadas mayores permanecen en libertad, aunque vinculadas al proceso. Es importante destacar que un menor de 15 años no es punible por su edad.
Miriam enfrenta el desafío de criar a sus tres nietos de 5, 7 y 9 años, quienes quedaron bajo su tutela tras el crimen. “Fuimos a buscarlos y estaban en un estado de abandono total. Hoy estamos todos rotos como familia, pero tengo que estar entera por ellos”, afirmó. La madre de la víctima agradeció profundamente la solidaridad de los vecinos de Necochea y el acompañamiento de las instituciones educativas y de la Comisaría de la Mujer. “No buscamos una restitución económica porque nada me devuelve a mi hijo. Solo necesito que estén presos para tener la tranquilidad de que no habrá justicia por mano propia”, concluyó.
Miriam ha recibido un apoyo significativo de la comunidad y de instituciones locales, lo que ha ayudado a aliviar su carga emocional. Sin embargo, su búsqueda por justicia sigue siendo un desafío constante. Como madre, se siente obligada a proteger a sus nietos y a garantizar que su hijo reciba la justicia merecida.
